martes, noviembre 13, 2007

- Cinco años de espera, cinco años en que la maquinaria creativa de Tool se vio interrumpida por los problemas de la burocracia y los líos contractuales, cinco años que desgastaron a cuatro músicos notables en asuntos ajenos, alejándolos de su mayor placer: la creación. Pero todo ese trauma que vivieron, sobre todo durante el último período, debe haber servido para canalizar otro tipo de fuerzas e intenciones, nociones que se vieron completas cuando Maynard dejó de lado (al parecer por un tiempo) el círculo perfecto para empaparse de la nuevas investigaciones que Adam Jones y el resto de los chicos sacaban en limpio luego de los ensayos. Tool es de esas bandas que van más allá de lo evidente, como si con la espada de augurio lograran atrapar las energías dispersas que rodean al mundo para crear sonidos incomparables, atmósferas de ilusión y una adicción que va más allá del paso del tiempo o la desaparición de una imagen. Tool no necesita del marketing (entendiendo que eso del anti exposición que utilizan es su mejor estrategia), no necesita mostrarse ni exponerse, no necesita portadas ni entrevistas, Tool es Tool y no hay nadie como ellos. Entrando en el camino lateral de "Lateralus", su arte de carátula ya es para sorprender y quedar extasiados. Ese es el futuro de los discos, el valor agregado de un arte transgresor, simple pero tan novedoso que crea necesidad, la excelente muestra de un trabajo tan completo y bien pensado que no puede ser parte de un mercado que sólo piensa en vender y crear masividad. La música y el concepto de Tool no es para hacerlo en serie (y nunca lo han buscado), es simplemente una alternativa de verdad para los incorformistas, los perfeccionistas que buscan la divinidad en una canción. En lo musical nada puede ser tan mágico como esa incanzable búsqueda de lo intrincado, la quinta pata del gato en cuanto a estructuras y quiebres, la única forma de sonar a Tool, una fórmula que se gestó en "Opiate" pero que en "Undertow" alcanzó un desarrollo notable. Este disco es como la continuación de ese, una historia sónica de 13 temas que van desarrollando un sonido avasallador, atmósferico y electrizante, con guitarras que maravillan por el peso y la emotividad que provocan y por una base de bajo y batería que no son sólo parte del relleno sino que tienen una presencia tan viva que por sí solos ya suenan a Tool. La voz de Maynard es el complemento final, ese ingrediente escondido que da la sazón especial, ese toque mágico de las comidas de la abuelita, ese secreto oculto que todos quisieran tener pero que sólo uno conoce... él."Lateralus" es una combinación de sus tres primeros discos, como la evolución o el recorrido por su historia que en sus primeros seis temas hace referencia perfecta al lado más depresivo y oscuro de "Undertow" para despertar desde 'Parabola' con una vitalidad más cercana a la de "Aenima". Técnicamente nadie puede decir que Jones, Chancellor, Carey y Keenan se han dejado estar en el último tiempo porque su ejecución es perfecta y sus ideas más prolíficas que nunca. Aquí hay mucha pasión, un sentimiento desagarrador que va impregnando cada una de las notas que salen de sus instrumentos, y eso que dijeron que las canciones sólo salieron de las sesiones de jam que hicieron en los ensayos. ¿Cómo, nada preparado? Difícil de creer para un disco que suena tan a concepto, con esos detalles que te hacen pensar en que hay mucho más de eso oculto y apretar tu oreja al parlante para tratar de rescatar hasta el más leve suspiro. No te decepcionarás. Este es un disco que sólo vas a comprender cabalmente cuando tu estado de locura te permita evadirte, olvidar el mundo por 79 minutos y crear tu propia imaginería para esta banda sonora de esta nueva música clásica. Si antes se sorprendían con Mozart, Bach y Beethoven, por favor abran sus mentes y reciban a los nuevos maestros... Tool está de vuelta.


Lateralus (2001)

The Grudge (8:36)
Eon Blue Apocalypse (1:04)
The Patient (7:19)
Mantra (1:12)
Schism (6:47)
Parabol (3:04)
Parabola (6:03)
Ticks & Leeches (8:10)
Lateralus (9:24)
Disposition (4:46)
Reflection (11:07)
Triad (8:46)
Faaip De Oaid (2:39)

lunes, noviembre 12, 2007

- Todo amante del buen thrash ochentero debe conocer la existencia de Kreator, quizás la banda más gránde del estilo dentro de su natal Alemania. Con esta placa se posicionó definitivamente como la banda thrash europea por antonomasia, en un sitial disputado con sus coterráneos Sodom y Destruction, además de otras excelentes bandas como los también teutones Coroner, los suecos Nihilist (de cuyas cenizas nacerían posteriormente Dismember, Entombed y Unleashed) y Candlemass, los británicos Bolt-Thrower y los suizos (inmortales) de Celtic Frost.
Contextualizando históricamente, antes de este Extreme..., Kreator ya era una banda de prestigio en Europa gracias a discos como “Terrible Certainty” (1987) y el enajenado “Pleasure To Kill” (1986). Liderados por el carismático Mille Petrozza, en cada concierto daban muestras de una calidad técnica destacable además de una fuerza, velocidad y una vibra que bebía tanto de Metallica como Slayer, integrando además esa libertad que se respira al escuchar Kreator clásico.
Gracias a ese prestigio ganado, a comienzos del ’89 los Kreator parten a USA para grabar el sucesor de “Certainty”, con el reputado Randy Burns (Possessed,
Megadeth, Death) tras las perillas. El resultado no se hace esperar: nueve cortes, brutales e intensos, que dan forma a un álbum que sin duda debe estar anotado como lo más espectacular logrado por el cuarteto. Es el batero JürgenVentor Reil el encargado de abrir los fuegos del disco, con el tema que le da el nombre. El comienzo es una verdadera marcha para hacer andar el infierno, para que luego, tras el desgarrado grito de Petrozza nos adentremos en el entrañable sonido Kreator: maza de velocidad y fiereza, técnica metálica, sentimiento punk, actitud radical: thrash químicamente puro.
Tras el brutal comienzo, viene 'No Reason To Exist': una avalancha de riffs brutales, batería demoledora y los thrasherísimos gritos de Petrozza ayudan a mantener el averno quemando con la misma intensidad. Son las calles de Valparaíso dibujadas con maestría por Jucca en “Anarko”, es el sentimiento thrash el que contagia al oyente extasiado, mientras electrifica por los speakers que tras dos tracks ya no quieren más guerra.
'Love Us Or Hate Us' sigue en la lista, y es quizás el punto más alto del disco por su fuerza e intensidad, pero por sobre todo por esa magnífica letra, verdadera muestra de actitud y sólida declaración de principios por parte de los germanos. De muestra un botón: “No traten de decirnos qué está bien o mal / de todas formas nos importa una mierda / no traten de robarse nuestra imaginación / lo que creemos jamás traicionaremos / (...) / No traten de apartarnos de nuestros sueños / Nunca seremos como ustedes / amennos u o
diennos, a mí no me importa / jamás tomaremos parte de esta enferma sociedad”. Tras esa declaración, sólo queda rendirse y quitarse el sombrero ante Kreator. El disco sin embargo prosigue con 'Stream Of Conciousness' y 'Some Pain Will Last', para llegar al gran clásico 'Betrayer': punto obligado en un concierto de Kreator, fue el tema que arrastró –gracias a su condición de single- a muchos seguidores hacia este álbum.
'Don’t Trust' y 'Bringer Of Torture' prosiguen, quizás sin el mismo brillo de los temas anteriores, pero manteniendo muy dignamente el altísimo nivel del disco como un todo. Se da el cierre con la fantástica 'Fatal Energy' y apretamos play de nuevo para volver a quedar duro con esa fuerte dosis de buen thrash, que nos hace evocar viejos tiempos, días en los que soñábamos con romper y hacer mierda las estructuras de la maldita sociedad en la que nos tocó vivir. Y Kreator sin duda fue un alimento para esos sueños. Thanks Mille!!!


Extreme Aggression (1989)

Extreme Aggression (4:44)
No Reason To Exist (4:37)
Love Us Or Hate Us (3:42)
Stream Of Consciousness (3:53)
Some Pain Will Last (5:39)
Betrayer (3:59)
Don't Trust (3:43)
Bringer Of Torture (2:15)
Fatal Energy (4:57)

domingo, noviembre 11, 2007

- Cuando hablamos de un disco clásico, en ningún recuento puede quedar fuera, al menos, un disco de Iron Maiden. El elegido puede variar, pero el sentimiento que esta banda produce en sus fanáticos va más allá del tiempo. Sinceramente pienso que lo de Iron Maiden no es heavy metal, esa categoría le quedó chica, ya que con la magia que descubrieron, la compenetración mística que consiguieron iba más allá de lo hecho por cualquiera de sus contemporáneos.
En esta oportunidad quiero hablar de “Powerslave”, y no porque piense que sea el álbum mejor logrado de Iron Maiden (creo que el mejor es “Seventh Son...”), sino porque fue el momento en que Iron Maiden puso la pelota en el piso y dijo: “Aquí mandamos nosotros”... y no nos quedó más que obedecer y entregarnos como esclavos al poder hipnótico de las guitarras de Murray y Smith, el bajo de Harris, la batería de Nicko y la majestuosidad y magnetismo del maestro Bruce Dickinson.
Corría 1984 y ya la banda se había instalado definitivamente dentro de los mejores exponentes de la NWOBHM. Atrás dejaban la grán vara impuesta por “Piece Of Mind” y tenían el deber de mejorar lo antes conseguido... y lo hicieron. Partiendo con el arte del disco, con Eddie imitando a Ramsés, la banda dejó en claro que para entrar en terrenos misteriosos ellos eran los guías indicados. El comienzo para ‘Aces High’ dio el primer puñete de energía y calidad. No por nada esta canción se convirtió en una de las más representativas en la historia de la banda y ha sido tocada en todos los escenarios del mundo por más de 15 años, obteniendo igual resultado. ‘Two Minutes To Midnite’ le sigue para dejar a todos con la boca abierta. Esas eran canciones bien hechas, con sentido, con onda. Las mejores guitarras de Maiden apoyando la intensa forma de cantar de Dickinson no tenían otro destino que transformarse en himno. Realmente fantástica.
El recorrido continúa con ‘Losfer Words (Big 'Orra)’, el único instrumental de la banda, que desliza que Iron Maiden también se las puede arreglar sin Dickinson (pero sólo por un ratito). La canción es tan espectacular que sus melodías se quedan contigo por el resto de tu vida y el bajo de Steve Harris es el fondo perfecto para cualquier creación. A esta altura ya han transcurrido más de 14 minutos de música y Iron Maiden ya dejaba claro que este disco pintaba para clásico eterno.
Flash Of The Blade’, ‘The Duellist’ y ‘Back In The Village’ nunca tuvieron la importancia o la repercusión que las otras cinco del disco, pero sin duda que también son grandes canciones. La primera es rapidísima y dinámica, manteniendo ese aire misterioso que rodea al disco completo. ‘The Duellist’ sigue el mismo recurso, pero habría estado mejor dentro del concepto sónico del disco anterior “Piece Of Mind”. Y, por último, ‘Back In The Village’ también nos muesra la faceta de velocidad que estos cinco tipos manejaban como si fuera lo más fácil del mundo. Para muchos esta es una soubestimada canción y recuerda los tiempos más crudos y directos de los primeros tiempos.
Para terminar una obra maestra Iron Maiden tenía que dar la estocada final, y para eso qué mejor que ‘Powerslave’ y ‘The Rime Of The Ancient Mariner’. ‘Powerslave’ es la esencia de Iron Maiden, ese velo de ocultismo con voces de ultratumba y una melodía que llega a erizar los pelos del cuello. Esta canción las escuchas tenso, preocupado de cada uno de los detalles que esas notas producen en tu imaginación. Al final todos terminamos rindiéndonos ante el poder y la magia de una de las canciones mejor logradas por la banda en toda su historia. Por temas como éste, Iron Maiden superó la categoría del heavy metal para convertirse en los cultores de un estilo único, reconocible y variado.
Y ¿qué se puede hablar de “The Rime Of The Ancient Mariner”?, la primera de las canciones realmente épicas que la banda seguiría desarrollando con el paso de los discos. Pero ésta dejó la vara demasiado alta. La cadencia de esas guitarras se combinan con la potencia que retumba en el bajo de Harris, sumado a las intervenciones en los solos que combinan Murray y Smith, y al increíble manejo vocal de Dickinson van construyendo una historia de maldiciones y sorpresas que nuevamente te hace palidecer. Tema aparte es la forma de tocar la batería que Nicko desarrolló en este disco. Con un touch magnético y un tempo demasiado regular, McBrain comenzó a ser mirado con otros ojos dentro del concierto mundial.
Esta canción es el cierre notable para un álbum notable, un disco que debe estar dentro de los 10 mejor logrados en toda la historia del rock & roll. Iron Maiden era (y todavía lo es) ese deseo oculto que cada uno de nosotros sentía por lo desconocido, y que mejor forma de develarlo que a través de su exquisita música.
“Powerslave” es el comienzo del período más creativo de la banda, el comienzo para una trilogía que seguiría con “Somewhere In Time” y remataría en la excelencia de “Seventh Son Of A Seventh Son”. Eso es Iron Maiden, una banda que no pudo ser igualada por sus contemporáneos y trascendió cualquier frontera estilística.


Descárgalo Aquí: http://rapidshare.com/files/44090024/Powerslave.rar
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Powerslave (1984)

Aces High (4:29)
2 Minutes to Midnight (6:00)
Losfer Words (Big 'Orra) (4:13)
Flash of the Blade (4:02)

Duellists (6:07)
Back in the Village (5:00)
Powerslave (7:18)
Rime of the Ancient Mariner (13:36)
- Sin duda, comentar álbumes clásicos del metal nos da la oportunidad de volver a encontrarnos con la historia más brillante de la música pesada. 12 años han pasado ya desde que "Painkiller" pisara las calles, y recuerdo perfecto, como si fuera ayer, el cómo y el cuándo escuché por primera vez este álbum, y esta es la historia.
Ya era fan de Priest de años, sobre todo de sus trabajos más heavys como "Screaming for Vengeance" del '83, "Defenders of the Faith" del '84 y "Ram it Down" del '87, tal vez los álbumes más agresivos de Judas a esa fecha. Luego de la gira de "Ram...", Dave Holland, el batero que llevaba muchos años en la banda, anunció su retiro. Pasaron unos meses y de pronto cayó en mis manos un número de la revista Metal Hammer. En esos tiempos, no había internet, ni TV cable, ni revistas de metal. Nada. Vivir en Chile era como vivir en el lejano oeste, donde había que esperar que pasara una diligencia para tener noticias frescas, por eso, cuando la Hammer llegó a mis manos, me la devoré, y una de las noticias destacadas que traía la revista era el anuncio que Scott Travis sería el nuevo batero de Priest. ¡¡Scott Travis!!!! Yo era fanático de su banda Racer X, una banda ultra técnica, donde Travis se lucía con su técnica increíble y con la velocidad y brutalidad de su doble bombo. Solo saber que Travis sería el nuevo batero me alegró un montón, porque inmediatamente tuve la sensación que el nuevo álbum se vendría con todo, más pesado, más agresivo, más rápido, más técnico, en fín, Travis era una elección perfecta. El tiempo pasó y finalmente supe que el álbum había a llegado a Rockshop, la disquera de metal que existía a por esos años. Como no tenía dinero para comprar el CD, llamé a un amigo de Peñaflor, fanático de Priest para que el fuera a comprarlo. Cuando llegó a la tienda, todas las copias en CD ya habían sido vendidas, así que en su desesperación por escuchar pronto el álbum, compró el vinilo. Este traía un adhesivo que recuerdo perfecto lo que decía: "46 minutes of free metallic expresión", que más se podía a esperar con semejante declaración de principios!! Viajé hasta Peñaflor para finalmente poder escuchar el álbum, el anhelado momento había a llegado. Mi amigo puso el vinilo en la tornamesa y me dijo: Ya, afirmate cabrito!! Con solo escuchar la espectacular intro en batería de "Painkiller" con esa verdadera descarga de artillera pesada de Scott Travis, sentí como la adrenalina se me disparaba por el conducto sanguíneo qué manera de empezar el álbum!! Y cuando el pelao Halford, perdón, Don Rob Halford empieza a cantar, no lo podía creer, eran las voces más agresivas que había escuchado en mi vida. y si eso aún no era suficiente, cuando llegó la sección central del tema, y se inicia el ataque solista de Glenn Tipton y KK Downing, con esas solos simplemente demenciales, súper extensos y súper punzantes, uno se podía imaginar las guitarras echando chispas y apunto de explotar! Cuanto fuego y qué poder tiene esta canción, demás está decir que se convirtió no solo en un himno automático de Priest, sino del
heavy metal como género, como expresión, como arte y como filosofía de vida! Si alguna vez han visto el video clip de este tema (sí, creer o reventar este tema ultra pesado fue el primer single del disco!), recordarán que un grupo de muchachos está metido en un taco en una autopista de Los Angeles, cuando de repente en la radio anuncian 'Painkiller', los chicos se vuelven locos y agarran a la mina que los acompañaba y empiezan a tocar la guitarra usando su cuerpo!! Cuando la canción termina, todo el grupo está hecho bolsa de agotado de tanto hacer headbanging y creo que esa es la mejor metáfora visual para resumir y definir lo que significa escuchar este álbum: Una brutal y agotadora experiencia, pero a la vez alucinante y placentera. Hay tanto poder y electricidad aquí que este álbum podría levantar un muerto de su tumba fácilmente.
Pasado el impacto inicial del primer track, la descarga continúa con 'Hell patrol' un temazo con un ritmo marcial de caja y un groove vocal de Halford excelso, con una melodía eterna que se te queda taladrándote el cerebro. A esta altura de su carrera, ya todos conocíamos que las estrellas del sonido de Judas, eran la voz pletórica de Halford y ese tandeo maravilloso de guitarras de Tipton y Downing, por lo que la verdadera estrella de este álbum está en los tambores de Travis, literalmente, se lo toca todo!! Su técnica impresionante y la velocidad infrahumana de su doble bombo, le permitió a Judas grabar el álbum más agresivo y veloz de toda su carrera, adentrándose en los terrenos del thrash y el speed metal, pero llevando los límites aún más lejos, a una nueva dimensión donde la agresividad-técnica-melodía-composición-arreglos conjugan una ecuación perfecta, ayudando a crear uno de los discos más puros y preciocistas en la historia del heavy metal. A la maestra de Travis, se sumá además que todos en la banda se superaron a ellos mismos si esto era posible, pero Halford cantó más alto y agudo que nunca dándole una nueva dimensión de agresividad a su voz, mientras Tipton y Downing parecen poseídos por un dinamo, en solo 46 minutos, enlataron una verdadera guía maestra de como tocar y ejecutar los riff más increíbles y con más gancho en la historia de la música pesada, y de sus solos ni hablar! Aparecen por aquí, por allá, este debe ser uno de los discos con más solos en la historia, pero nada esta demás, porque los detalles, los arreglos, los breaks, los up-tempo, las melodías, los overdubs, las afinaciones, el sonido, la producción, todo, todo es perfecto en este álbum! Son 10 temas y son 10 himnos! Cualquier banda metalera del mundo soñaría con al menos poder llegar a componer aunque sea un tema como alguno de los que hay aquí alguna vez en su carrera, el nivel no decae jamás, la intensidad tampoco, la variedad menos y el alma y el cerebro se te estremecen con la tralla de 'All guns Blazing', puedes sentir el latigazo en la espalda de 'Leather Rebel', el martillazo en el cráneo de 'Metal Meltdown', ver como cobra vida la fantástica criatura asesina de la portada en 'Night crawler', te sentirás igual como si te hubieses apretado los dedos en la puerta al escuchar 'Between the hammer & the anvil', tu lado más oscuro se hará presente con la tenebrosa 'A touch of evil', ese guerrero innato que hay en tí se alistará para el combate con la instrumental 'Battle hymn' hasta sentir que alcanzas la gloria con una felicidad y orgullo emancipante de sentirte metalero de corazón con la final 'One shot at glory'. Sin duda "Painkiller" es un álbum en donde cada segundo de música está tazado en oro, personal y humildemente pienso que con este álbum Judas alcanzó su peak creativo, llevó su propuesta a lo más alto (así como Maiden lo hizo con "Seventh son of a seventh son"), y es increíble que ya han pasado 12 años desde su lanzamiento y el disco todavía sigue sonando actual, moderno, fresco, espontáneo, anacrónico. Un disco así podría ser editado mañana y todos quedaríamos locos con su propuesta, con su sonido, con su estilo, este disco fue visionario, estuvo adelantado a su tiempo, y sin la influencia directa de este disco, bandas como Pantera o Primal Fear hoy ni siquiera existirían.
¿Quieren escuchar baterías chacales? Aquí están! ¿Quieren escuchar unos solos de miedo? Aquí están!! ¿Quieren escuchar unas vocalizaciones pletóricas que los llene de emoción? Aquí están! ¿Quieren escuchar melodías infinitas? Aquí están! ¿Quieren escuchar un álbum que nunca suene añejo y anticuado? Pues este es!
Cuando terminó de grabar el tape en la casa de mi amigo, me fui a la casa de mi polola que vivía a en La Florida, imaginense de Peñaflor a La Florida... el medio pique! Pero escuchando el álbum en el walkman, el viaje se me pasó volando! Y cuando llegué a la casa de mi polola, se lo puse altiro (el cassette, no otra cosa no sean mal pensados!), y el efecto fue el mismo: ¡Quedó loca! (con el "Painkiller", claro!).
La gira de "Painkiller" fue apoteósica, la banda estaba en su mejor momento, era el mejor line-up de su carrera, y viendo los videos de sus shows en Rock In Rio del '91 y de la gira por USA junto a Alice Cooper, simplemente eran una aplanadora. Pero la vida siempre depara sorpresas maravillosas, y este año, en Febrero pasado, tuve la oportunidad de asistir a 2 conciertos de la gira "Enduring Metal" de Judas en USA con Anthrax de teloneros. Fui como cualquier cristiano, comprando mis tickets. Luego del primer show, Scott Travis me regaló sus baquetas, y gracias a que andaba con mi banderita tricolor, en el segundo show me reconoció, así que una vez terminado este, Scott salió y estuvimos conversando un largo rato junto a una encantadora e infartante chica peruana de nombre Miriam. Bueno Scott nos invitó a ambos a la fiesta after show, así que ahí pude compartir varias horas con los maestros! y luego de varias cervezas y muchos Jack Daniels en el cuerpo, voy y le pregunto a Glenn Tipton (que también estaba bien pasado): ¿Glenn, con una mano en el corazón, cuál es para ti el álbum que más te gusta de Judas? Y él me dijo: Tú sabes que los curados nunca mienten... "Painkiller"... ¿por qué Painkiller? porque con ese álbum le degollamos el cuello a todo el mundo!!... fue lo que me dijo. ¿Serán ustedes capaces de contradecir al maestro? Yo ni me atrevería! A lo que sí me atrevería, es a afirmar que al menos habrá un disco y una gira más de Judas Priest con el mismo line-up de Painkiller, es decir Halford-Tipton-Downing-Hill-Travis. Halford devuelta! Sí, soñar es gratis!!! (ojalá los dioses del metal me escuchen!).
Para los que nunca han escuchando el álbum o para los que quieran volver a alucinar con el, les recomiendo que busquen la nueva versión remasterizada, fue lanzada a mid-price viene en una edición de lujo con más fotos y liner notes que la original y con 2 bonus tracks: la emotiva 'Living bad Dreams' y una versión en vivo muy cruda de 'Leather Rebel'!!


Cristián Pavez.

Déscargalo Aquí: http://uploaded.to/?id=q7lupv
Cómpralo Aquí: http://www.amazon.com/Painkiller-Judas-Priest/dp/B0000630BT

Painkiller (1990)

Painkiller (6:06)
Hell Patrol (3:37)
All Guns Blazing (3:58)
Leather Rebel (3:35)
Metal Meltdown (4:49)
Nightcrawler (5:45)

Between the Hammer and the Anvil (4:49)
A Touch of Evil (5:45)

Battle Hymn (0:58)
One Shot at Glory (6:49)

Living Bad Dreams (5:21)
Leather Rebel (Live) (3:39)

sábado, noviembre 10, 2007

- Chuck Schuldiner comenzó con esto del metal a mediados de los ochenta con su banda Mantas, para luego en 1987 viajar a San Francisco y formar el power trío extremo, conocido mundialmente como Death. Desde su entusiasta debut 'Scream Bloody Gore' de 1987 hasta su tercer larga duración 'Spiritual Healing', la mente de Schuldiner fué evolucionando de una manera increíble, tanto lírica como musicalmente hablando, lo que por un lado significó la casi desaparición de la banda - en plena gira europea durante 1990 - y por otro lado, la fuerza interior de Chuck para reorganizar todo y partir de cero.
Ya de vuelta en su natal Florida, Chuck trajo a su banda a destacados músicos como el baterista Sean Reinert y al guitarrista Paul Masvidal, ambos de Cynic, y al bajista Steve Digiorgio de Sadus. El resultado: el primer gran disco de la banda, y quizás su gran obra maestra, la que marcaría el camino a seguir de ésta precursora banda de death metal, la cual entonces jugaba de manera exquisita con la brutalidad característica pero ahora con elementos progresivos y técnicos, que llevaron a Death a otro nivel; desde entonces una de las bandas más respetadas y complejas del metal extremo, junto a Pestilence, Atheist, los mismos Cynic y Watchtower.
Con el siempre Scott Burns tras las perillas en Morrisound Studios, el sonido es limpio, claro y metalizado, con un Chuck inspirado y rabioso que se refleja en las ocho poderosas canciones de 'Human' (solo 35 minutos), que por sobre su brutalidad destacan por su diversidad en lo melódico y la capacidad de cambios, tanto en lo técnico musical como en los estados o atmósferas. Personalmente, creo que en este clásico del metal, encontramos las mejores (sino entre las mejores)
composiciones que nos dejó el legado de Chuck Schuldiner, la arrolladora 'Flattening Of Emotions' que da comienzo al disco, la compleja y efectiva efectiva 'Together As On' y la más atmosférica pero no menos brutal, 'Lack Of Comprehension', sin desmerecer el resto del disco: una joya. Más que la fina brutalidad, lo que también se destaca, en términos generales, es la emoción y la urgencia en la composición de Schuldiner.
Como el mismo Chuck dijo en esos días: "Esto es mucho más que un disco para mí; es una declaración, es venganza!" Grande maestro! R.I.P.


Descárgalo Aquí: http://www.gigasize.com/get.php/3195298923/Human.rar
Cómpralo Aquí: http://www.amazon.com/Human-Death/dp/B000003C2U

Human (1991)

Flattening of Emotions (4:29)
Suicide Machine (4:22)
Together as One (4:08)
Secret Face (4:35)
Lack of Comprehension (3:40)
See Through Dreams (4:24)
Cosmic Sea (4:27)
Vacant Planets (3:49)
- Corría el año 1972 y Deep Purple lanzaba al mercado “Machine Head”, el tercer disco desde que Ian Gillan reemplazara a Rod Evans en las voces y Roger Glover a Nick Simper en el bajo. Esta formación, conocida como Mark II, y que además completaban Ian Paice en la batería, Jon Lord en los teclados y Ritchie Blackmore en la guitarra, es considerada como la más importante y prolífica de todas, pues la mayoría de los grande éxitos de la banda fueron compuestos por ella.
Así, en este álbum de siete canciones, encontramos temas que no sólo han perdurado en el tiempo, sino que se han transformado en verdaderos clásicos como ‘Highway Star’, ‘Smoke On The Water’, ‘Lazy’ o ‘Space Truckin’.
Después de “The Book of Taliesyn” (septiembre de 1968), “Shades of Deep Purple” (diciembre 1968) y el disco homónimo de 1969, que mostraban una faceta más sicodélica de la banda, caracterizada por la interpretación de covers (como las versiones de ‘Help’ y ‘We Can Work It Out’ de The Beatles), vino el debut de Gillan en “In Rock” de 1970 y luego en el potente “Fireball” de 1971; así cuando Deep Purple sorprendió con esta joya, confirmó el giro que estaba dando la agrupación, con riffs más pesados, que ya se podían apreciar en canciones como ‘Fireball’ y ‘Speed King’, dejando de lado los elementos sinfónicos y orquestales que los había caracterizado, sobre todo en el “Concerto For Group and Orchestra”, creado por Lord en 1970 y que significó el debut de Gillan en la banda.
“Machine Head” fue grabado en el Grand Hotel de Montraux con el Rolling Stone Mobile Studio, entre el 6 y el 21 de diciembre de 1971 y constituyó todo un acontecimiento para la época, destacando por su potencia y perfecta ejecución, siendo considerada en la posteridad como una de las piezas precursoras de lo que posteriormente sería el heavy metal tradicional.
Cómo no recordar el clásico riff que da la entrada a ‘Smoke On The Water', los desgarradores gritos de Gillan, el virtuosismo de Lord y Blackmore en ‘Highway Star’ y ‘Lazy’ o la perfecta base de Glover y Paice a lo largo de todo el álbum. Pero eso no es todo, la placa trae mucho más y sorprende a medida que pasan las canciones y avanzan los minutos; pasemos a revisar uno de los discos más influyentes de la música contemporánea y que le dio significado a una nueva forma de hacer rock, más duro y visceral: el ya conocido Hard Rock. El largaduración no puede empezar de mejor manera con la clásica ‘Highway Star’. Aquí destacan, sin lugar a dudas, Lord y Blackmore, quienes con espectaculares “solos” le dan el toque preciso para transformar a una canción con simples acordes, en un gran tema que abre el apetito para seguir escuchando más y mejor calidad. De hecho, este punteo de guitarra es prácticamente el único que se conserva intacto en las presentaciones en vivo, donde cada uno improvisaba al máximo y se retaba entre sí para superarse en habilidad.
El segundo track es la poco conocida ‘Maybe I'm a Leo’, una canción con un ritmo más pausado que descansa en la interpretación de una variada batería y que sirve como preludio de lo que vendrá, pues el siguiente tema es ‘Picture Of Home’, que es el fiel reflejo de todo lo que representa Deep Purple como banda, virtuosismo y calidad compositiva. Ella comienza con una espectacular introducción de batería, donde Paice combina armoniosamente el sonido de la caja, los toms y el bombo; esto se complementa con la gran voz de Gillan y un nuevo “solo” de Blackmore. Pero la canción no termina ahí, pues aún queda la mejor parte; tras una brillante sucesión de escalas del genio creativo de Lord, llega el turno de Glover quien se despacha un correcto “solo” colmado de limpieza y pulcritud. De esta manera se conjugan los elementos característicos del grupo, transformándose ‘Picture Of Home’, en un resumen de lo que cada músico puede lograr.
La cuarta canción, ‘Never Before’, es más reposada y con un ritmo más pegagoso, pero al igual que ‘Maybe I’m a Leo’, genera el clima adecuado para el remate del disco. Éste empieza con la clásica y archiconocida ‘Smoke On The Water’, que en su lírica relata el momento en que se incendió el casino Montreaux mientras la banda presenciaba la actuación de Frank Zappa & The Mothers of Invention: “Smoke on the water, a fire in the sky”. Esta canción se ha convertido en uno de los mayores éxitos de Deep Purple y las cuatro notas que sirven de introducción, se han transformado en un referente de cómo la simpleza puede ir de la mano de un tema de gran calidad.
Posteriormente el álbum sigue con 'Lazy', donde un saturado teclado da la partida a más de 7 minutos de Rock & Roll y potencia, que muestra a un Blackmore inspirado y adquiriendo cada vez más protagonismo, demostrando toda su calidad con las seis cuerdas; así junto a la desgarradora voz de Gillan, que además toca la armónica, preparan el desenlace para esta aventura de más de media hora, que se da finalmente con ‘Space Truckin’, un tema cargado de energía que comienza con un distorsionado teclado y que logra cautivar durante 4 minutos y medio, a través de una guitarra llena de onda y una potente batería perfectamente complementada con el bajo de Glover. Mención aparte merece Gillan, cuyo registro parece ser sacado de alguna ópera, más que de un grupo de Hard Rock, por lo que le otorga el sello de distinción que hace de Deep Purple una banda inconfundible y pionera en el estilo.
Sin duda un disco perfecto, que combina potencia y calidad, con excelente interpretaciones, haciendo de éste un álbum sin altibajos y que atraviesa por distintas intensidades, logrando un sonido armonioso y cohesionado. Esta sería una característica importante dentro de la música de este grupo, que con la contribución de cada uno de sus integrantes, aportan con lo necesario para hacer de este disco uno de los clásicos de la historia del Rock & Roll.


Clave: lagrimapsicodelica

Machine Head (1972)

Highway Star (6:39)
Maybe I'm A Leo (5:26)
Pictures Of Home (5:21)
Never Before (3:59)
Smoke On The Water (6:18)
Lazy (7:33)
Space Truckin' (4:52)
- Badmotorfinger, el tercer disco de la carrera de Soundgarden, marcaría el inicio de la consagración de la banda de Matt Cameron, Chris Cornell y Kim Thayil. Primero, la banda aparecía en la escena como una de las más peligrosas, inteligentes y experimentales del rock, luego, contaba con uno de los mejores vocalistas que se hubiera escuchado, Chris Cornell, y finalmente, incluía a un nuevo bajista en reemplazo de Hiro Yamamoto, Ben Shepherd, quién agregaría mayor oscuridad y movilidad al ya reconocido registro de Soundgarden, que sumaba a su favor la predilección de Ozzy Osbourne y Queensryche, entre otras luminarias.
Pero para hablar de “Badmotorfinger” también hay que referirse a Soundgarden como quizás "LA" banda que inició lo que conocemos actualmente como grunge. Soundgarden era un grupo que mezclaba de todo, desde sus comienzos con el EPScreaming Life” y su primer álbum “Ultramega OK”: afinaciones rarísimas, utilizadas solamente por agrupaciones metaleras, letras que evocaban esas ondas lúgubres de Black Sabbath, aunque actualizadas con alusiones al medioambiente (‘Hands All Over’, de “Louder than Love”) y a la política (‘New Damage’ de “Badmotorfinger”), además de la inexplicable pasión de Cornell en la voz, que sólo era posible comparar con la de Robert Plant.
Con todos esos antecedentes, Soundgarden surgía en la llamada “escena de Seattle” como una de las más impredecibles y admiradas del rock and roll norteamericano, sensación que se intensificó con el lanzamiento de “Badmotorfinger”, dada su crudeza, su consistencia y su refinamiento en comparación a los discos anteriores, elementos que lo convirtieron en uno de los mejores álbumes del año y en uno de los fundamentales de esa época. Hablando de cosas extrañas: “Rusty Cage”, el primer track del álbum, se basa en un riff muy fuera de lo convencional, donde Thayil utilizó ciertos artilugios para configurar ese extraordinario sonido que se escucha repetidamente tras la voz de Cornell, que en este disco, suena particularmente menos ‘gritada’ que en “Louder than Love” y sus antecesores.
El segundo single del disco, ‘Outshined’, también da uso a ciertas formas musicales innovadoras y extrañas, pero lo que sobresale en esta canción es ese efecto que mezcla desagrado y una gran satisfacción: de primera no se sabe de qué te están hablando, pero no queda otra que seguir la corriente, Soundgarden convence de lo que sea que estén diciendo. En este caso, y para no utilizar solamente las impresiones que trae este tema, Cornell expresa una incomodidad por encontrarse en el cuerpo en que se encuentra, deseando estar en otros lugares, sintiéndose sobrio aunque está tomando como loco, viviendo la paradoja de ser quien es. Al final conforma una canción poderosísima, que toma algo de esa densidad sabática redefiniéndola en un concepto con el que el grunge se interpretó, la utilización de la angustia como medio de liberación.
Pero después nos encontramos con la canción símbolo de “Badmotorfinger”, ‘Jesus Christ Pose’, que fue lanzada como primer sencillo, aunque ignorado porque era muy poco digerible, y, además, porque MTV censuró el video que la promocionaba dada la utilización de símbolos cristianos, lo que me recuerda la pacatería de los medios norteamericanos, claro, censuran imágenes herejes, sin embargo no hay problemas con mostrar a medio mundo en pelota. Es a esa hipocresía a la que alude Cornell con las letras de ‘Jesus Christ Pose’, pues si había una cosa que le molestaba era que las mismas estrellas de rock de esa época se exhibieran como objetos de adoración en las portadas de las revistas y luego se quejaran de que fueran acosados por sus fans y se victimizaran. Tomen, callen, les tengo un riff que los perseguirá hasta en pesadillas y una batería que les azotará la cabeza…
Después de tanta locura… no viene la calma. ‘Searching with my good eye closed’ aparece como una inocente lección de inglés para dar muestra que en realidad es una apología al mismo demonio que desata un desorden total cerca del final del track. Por otro lugar, ‘Room a thousand years wide’ (¿cómo será una habitación de mil años de ancho?), es un tema que formaba parte de un single lanzado en 1990 en el sello SubPop, al cual le fueron agregados unos saxofones para la versión final de este disco. Según la banda, en esta canción, escritas por Thayil y Cameron, se nota más claramente que Soundgarden estaba ‘pervirtiendo’ el lenguaje del rock, que a menudo trataba temas muy livianos, o muy místicos, cercanos a los cíclopes o a los magos y los dragones.
Por último, pero no menos importante, ‘New Damage’, es muy arrastrado, con una guitarra agonizante, que critica sutilmente al sector republicano de EE.UU.. Cornell explica que la belleza de esta canción se basa en que si se puede decir algo con la menor cantidad de palabras posible, crea mayor impacto y por lo tanto no se convierte en un sermón. Finalmente, ‘Mind Riot’, una canción donde se evidencia esa agudeza y perfeccionamiento que mostró Soundgarden en las composiciones de este disco, ya que está moldeada con precisión exacta en cada detalle, hasta los más minúsculos, y por supuesto, con una letra de esas que necesitan un buen tiempo de entendimiento. Y es ahí donde radica el encanto de Soundgarden. A diferencia de sus contemporáneos de Nirvana, que en ese tiempo saltaron a la fama con “Nevermind”, que se caracterizaron por una urgencia directa, la exclamación dolorosa y esa energía punk, Soundgarden valoriza la urgencia gradual, metafórica, de mayor tiempo de comprensión. “Badmotorfinger” de por sí requiere dedicación, ya que cada vez que lo reproduces descubres algo nuevo, una sensibilidad observadora, astuta, definitoria del sonido de Soundgarden, y que claramente, es imposible de obviar.


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Badmotorfinger (1990)

Rusty Cage (4:26)
Outshined (5:11)
Slaves & Bulldozers (6:56)
Jesus Christ Pose (5:51)
Face Pollution (2:24)
Somewhere (4:21)
Searching with My Good Eye Closed (6:31)
Room a Thousand Years Wide (4:06)
Mind Riot (4:49)
Drawing Flies (2:25)
Holy Water (5:07)
New Damage (5:40)

miércoles, octubre 24, 2007

- Si de originalidad se trata, este disco no puede quedar fuera bajo ninguna circunstancia. Faith No More, banda formada a principio de la década de los 80's en la Costa Oeste de los EE.UU, especifícamente en la bahía de San Francisco, California; nos entregan un disco plagado de particularidades que por aquellos años y a lo largo de su historia, fueron su principal sello, la fusión de estilos tan desiguales como el Funk, Rock Progresivo, Heavy Metal, Jazz, Thrash Metal, Soul e inclusive Hip-Hop. Todo surge en base a su nuevo vocalista, Mr. Michael Patton, un tipo muy particular "por no llamar extraño" y multifacético que brillaba con luces propias. Era tal su nivel de experimentación que junto a Mr. Jim Martin en guitarras, Mr. Mike Bordin en batería, una leyenda como Mr. Billy Gould en las cuatro cuerdas y en los teclados el fabuloso y melenudo Mr. Roddy Bottum, fueron creando un sonido único que atraía fans de todo tipo sin discriminar estilos. Ya con su tercer disco en mano, (The Real Thing) dicho sea de paso no es disco, es pedazo de disco, dieron rienda suelta a su creatividad regalandonos quizás el mejor disco a la fecha editado por FNM. Angel Dust, álbum editado a principio de los 90's (1992) que si bién seguía la linea ecléctica-bizarra y poco digerible a buenas y primeras de su anterior trabajo, Angel Dust era una entrega mucho más oscura, prácticamente una agresión a los sentidos, dejando perplejo hasta al rockero más duro, lineas de bajo flexibles, un teclado que hipnotiza, una sólida base en batería a cargo de Michael Bordin, Jim Martin en guitarra te deja sin opción alguna de deshacerte de sus cancheros riffs y para que hablar de la impecable interpretación vocal y gutural de un genio como Mike Patton, haciendo gala d sorprendentes cambios en su registro vocal (su principal característica). Un disco que a influenciado a muchos, logrando crear una marca registrada que muchas bandas han intentado imitar, pero nadie igualar. Un clásico que no puedes dejar pasar.

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Angel Dust (1992)

Land Of Sunshine (3:44)
Caffeine (4:28)
Midlife Crisis (4:19)
RV (3:43)
Smaller And Smaller (5:11)
Everything's Ruined (4:33)
Malpractice (4:02)
Kindergarten (4:30)
Be Aggressive (3:42)
A Small Victory (4:57)
Crack Hitler (4:39)
Jizzlobber (6:38)
Midnight Cowboy (4:12)

- Uno de mis discos regalones. Oscuro, deprimente, sucio, angustiante, crudo y sincero; un grito desesperado, apoyado en la visión autodestructiva de su carismático Frontman Mr. Layne Thomas Staley, quién sumido en sus adicciones, fué cabando su propia tumba, lo que finalmente lo llevo a su muerte por sobredosis de Heroína y Cocaína un 5 de Abril del año 2002, diez años después de la aparición de esta, su segunda entrega denominada "Dirt". Paradójicamente, gracias a sus excesos, fué responsable junto a su testimonio, de uno de los trabajos más importantes de Alice In Chains realizados en la década de los 90's. Un disco tan vigente e influyente que con el tiempo se ha convertido en un clásico del Grunge de la vieja escuela. Siempre ligados a bandas como Soundgarden, Nirvana y Pearl Jam; supieron marcar la diferencia ante sus pares, siendo más bién una banda arraigada al Heavy Metal. Parte clave de su éxito fueron la combinación de ese sentido de indiferencia que se le supone al "Grunge" con la fuerza del Metal y un exclusivo y característico juego armónico en las voces junto a Mr. Jerry Cantrell, quién fuese un elemento importantísimo en la parte creativo-artístico de la banda, dando el plus con desgarradores, sutíles y trabajados acordes en guitarra. Alice in Chains consiguió emerger de la escena de Seattle hasta convertirse en una de las bandas más importantes del llamado "Rock Alternativo". Un disco infalible en tu discografía y punto.

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Dirt (1992)

Them Bones (2:29)
Dam That River (3:08)

Rain When I Die (6:01)
Down in a Hole (5:38)
Sickman (5:29)
Rooster (6:15)
Junkhead (5:09)
Dirt (5:16)

God Smack (3:50)
Intro (Dream Sequence) (0:43)

Hate to Feel (5:18)
Angry Chair (4:47)
Would? (3:27)

martes, octubre 23, 2007

- Pedazo de disco por donde se le mire, debo advertir que este disco es adictivo y puede causar graves secuelas a largo plazo en sus oyentes. Sublime, potente, preciso, brutal, satánico, ejecución técnicamente perfecta, en fín, una obra maestra de esta grán banda oriunda de Huntington, California. Haciendo gala de una alineación de lujo, Mr. Kerry King & Mr. Jeff Hanneman, ambos primera guitarra, tras los tambores el grandioso e inigualable Mr. Dave Lombardo, al frente un coloso como es Mr. Tom Araya y como no; tras la mesa de sonido un monstruo de la música, Mr. Rick Rubin, grán responsable en la composición de este álbum. Reign In Blood es considerado por muchos críticos como uno de los más influyentes álbumes de Thrash Metal de todos los tiempos. La base de este disco está fuertemente arraigada a las dos Guitarras de la banda, Kerry King y Jeff Hanneman, sobrecargando y a veces saturando por momentos las pistas con múltiples solos de guitarra. La ejecución perfecta en batería del cubano Dave Lombardo deja perplejo en velocidad, rompiendo esquemas para ese entonces, siendo violenta y rapida pero a la vez bastante técnica. Fue nombrado el "álbum Thrash Metal numero 1 de todos los tiempos" por la revista inglesa Kerrang!. En el 2001, la revista Q lo nombró uno de los 50 álbumes más pesados de todos los tiempos.

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Reign in Blood (1986)

Angel of Death (4:50)
Piece By Piece (2:02)
Necrophobic (1:38)
Altar Of Sacrifice (2:49)
Jesus Saves (2:49 )
Criminally Insane (2:13)
Reborn (2:20)
Epidemic (2:12)
Postmortem (3:27 )
Raining Blood (4:16)
- Un clásico de clásicos, un disco que marco la pauta a mediado de la decada de los 80's. En un principio no muy bién calificados por la "crítica especializada", Fistful Of Metal fué la primera entrega larga duración a manos de los new yorkinos de Anthrax. Un álbum 100% Heavy Metal, influenciado sin ataduras por bandas como Judas Priest ó Iron Maiden, con el sello distintivo de un grande como Mr. Joey Belladonna al frente y un solido y experimentado Scott Ian en el trémolo y las 6 cuerdas. Un disco con toques del más selecto Punk Rock y Thrash Metal californiano. Mientras en la Costa Oeste de EE.UU median sus fuerzas bandas ya consolidadas del sur de California tales como Slayer, Metallica y Megadeth, que por aquellos años ya cultivaban la crudeza en sus liricas siendo considerados como los monstruos de siete cabezas del Thrash Metal americano. En la Costa Este de los EE.UU, Anthrax era sinónimo de diversión e ironía, sus letras nutridas a base de comics y novelas de Stephen King e historias de sexo drogas y alcohol, pavimentaban un camino firme hacia lo que sería hasta hoy una de las bandas más importantes e influyentes del Metal a nivel mundial.

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Fistful of Metal (1984)

Deathrider (3:09)
Metal Thrashing Mad (2:42)
I'm Eighteen (4:02)
Panic (4:01)
Subjugator (4:42)
Soldiers Of Metal (2:58)
Death From Above (5:10)
Anthrax (3:28)
Across The River (1:26)
Howling Furies (3:52)

lunes, octubre 22, 2007

- Este quizás sea uno de mis álbumes favoritos. Si eres amante del Metal Progresivo, este disco es prácticamente indispensable en tu discografía. Frescura, potencia, técnica, son algunos de los ingredientes de este discazo que te dejo. Opeth es quizás la banda más original surgida en el último tiempo, surgidos a mediados de la década de los 90's , originarios de Estocolmo - Suecia; nos entregan un álbum conceptual el cual se centra en un cuento de amor de un hombre por una mujer llamada Melinda, y su retorno del exilio para buscarla. Este álbum contiene un mayor nivel de experimentación con las dinámicas entre los elementos oscuros del Death Metal, y los elementos acústicos y limpios. Still Life podría ser considerado un giro fundamental en la evolución del sonido de Opeth.

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Still Life (1999)

The Moor (11:26)
Godhead's Lament (9:47)
Benighted (5:00)
Moonlapse Vertigo (9:00)
Face of Melinda (7:58)
Serenity Painted Death (9:13)
White Cluster (10:02)

- Aquí les dejo un discazo de proporciones, quizás un álbum desconocido o más bién desvalorado en la grandiosa discografía de Black Sabbath, que a la sombra de Ronnie James Dio, intentaron con creces sacar a luz un nuevo disco recurriendo nuevamente a la potencialidad de Mr. Tony "The Cat" Martin en las voces. Aquellos años fueron muy conflictivos para la banda, enfrentando la indiferencia de gran parte de los fans que esperaban ansiosos el retorno de Mr. Ozzy Osbourne, que por aquellos años giraba con su ya archiconocida y consolidada banda homónima. Tony Martin como ya lo había hecho anteriomente ( The Eternal Idol - Headless Cross - T.Y.R.) en Black Sabbath, dío muestra de su calidad vocal que con el paso de los años lo han situado como uno de los grandes del Heavy Metal de todos los tiempos.

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Cross Purposes (1994)


I Witness (4:56)
Cross of Thorns (4:31)
Psychophobia (3:10)
Virtual Death (5:45)
Immaculate Deception (4:12)
Dying for Love (5:49)
Back to Eden (3:53)
The Hand that Rocks the Cradle (4:26)
Cardinal Sin (4:17)
Evil Eye (5:57)